jueves, 9 de noviembre de 2017

Una flor


Flor colorida
formas geométricas
la perfección

lunes, 12 de diciembre de 2016

Dos ranas

Dos ranas saltaron dentro de un cubo de nata en una lechería.

- Más vale que nos demos por vencidas - croó una de ellas mientras se esforzaba en vano por salir - Estamos perdidas. 

- Sigue nadando - dijo la otra - Saldremos de alguna manera. 

- Es inútil - chilló la primera - Es demasiado espeso para nadar, demasiado blando para saltar, demasiado resbaladizo para arrastrarse.  Como de todas maneras hemos de morir algún día, mejor que sea ésta noche. 

Así que dejó de nadar y pereció ahogada. Su amiga siguió nadando y nadando sin rendirse.

Y al amanecer se encontró sobre un bloque de mantequilla, que ella misma había batido.  Allí estaba, sonriente, comiéndose las moscas que acudían en bandadas de todas direcciones. 

domingo, 23 de octubre de 2016

Sólo por hoy

1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente al día, sin querer resolver los problemas de mi vida todos a la vez.

2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie, sino a mi mismo.

3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido criado para la felicidad, no sólo en el otro mundo sino también en este.

4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten a mis deseos.

5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6. Sólo por hoy haré una buena acción y no se lo diré a nadie.

7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimients, procuraré que nadie se entere.

8. Sólo por hoy haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9. Sólo por hoy creeré firmemente - aunque las circunstancias demuestren lo contrario - que la buena Providencia se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo.

10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de ceer en la bondad.

Juan XIII

jueves, 1 de septiembre de 2016

El águila


El àguila es el ave más longeva. Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, debe tomar una seria y difícil decisión:

A los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue tomar sus presas. Su pico largo y puntiagudo, se curva, apuntando hacia el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas.

¡Volar se hace tan difícil! 

Entonces, el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación de 150 días. 

Este proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña. Y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón en donde no tenga necesidad de volar. Después, el águila comienza a golpear su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo. Luego debe esperar el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, comenzará a desplumar sus plumas viejas. 

Después de 5 meses, sale para su vuelo de renovación y para vivir 30 años más. 

En nuestras vidas, muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación para continuar el vuelvo de victoria. Debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor. Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación trae.

Y después volar hacia la felicidad. 


viernes, 26 de agosto de 2016

Las palabras veraces. Tao Te King: LXXXI


Las palabras veraces no son agradables,
y las agradables no son veraces.

El hombre bueno no gusta de discutir,
y el que discute no es hombre bueno.

El sabio no es erudito
y el erudito no es sabio.

El sabio no atesora
y ofreciendo a los demás,
se hace rico.

El camino del cielo beneficia y no perjudica.
La norma del sabio es obrar sin combatir.

jueves, 19 de mayo de 2016

Tao Te King XLVI



Cuando el Tao reina en el mundo
los caballos de guerra acarrean estiércol. 
Cuando no hay Tao en el mundo
los caballos de guerra abundan en los arrabales. 

No hay mayor error que  consentir los deseos.
No hay mayor desgracia que ser insaciable.
No hay mayor vicio que ser codicioso.

Quien sabe contentarse
siempre está saciado.

sábado, 26 de diciembre de 2015

La historia del monje Ikyu



Ikyu era hijo del emperador. Este lo tuvo de una de sus criadas y para tapar el desliz, lo confió a un templo; pero todo el mundo sabía que era un príncipe. 


Cuando Ikyu era todavía un niño, el jefe del templo lo envió con un mensaje urgente a otro templo. El pequeño se puso a correr y pronto se encontró delante de un puente a cuya entrada había un letrero que decía: "No pasar por en medio de éste puente, está en reparación", Ikyu lo atravesó rápidamente, pero un policía que lo observaba le paró y le dijo muy enfadado:

- ¿No te has fijado en el letrero?

Ikyu respondió

- Sí, me he fijado. Pone que no se puede pasar por enmedio del puente y yo he pasado por el borde.

Más tarde llegó a ser jefe de Daitoku-ji, el templo más bello de Kyoto, e introdujo la ceremonia del té, de la que es el fundador.

Bebía sake con las geishas y no cuidaba para nada su apariencia. Su kolomo estaba deshilachado como el de un mendigo. No se afeitaba y a veces tenía largos bigotes. No se bañaba, olía mal y su rakusu estaba sucio.

Un día, un hombre rico le invitó a una ceremonia conmemorativa por sus antepasados. Ikyu se presentó en la mansión vestido como un mendigo, y los criados,  tomándolo por un pordiosero, lo echaron. Entonces Ikyu volvió al templo y por primera vez, se puso un bellísimo kolomo violeta, un rakusu dorado, bonitos zapatos y un hábito de seda blanca.

Vestido así se dirigió a casa del hombre rico donde le estaban esperando. Allí recitó el Hannya Shingyo tres veces, cambiando de ritmo, pues había olvidado su libro de sutras.

De todas maneras, nadie iba a comprender nada... 

Cuando terminó la ceremonia se dirigió al comedor y los criados pusieron manjares deliciosos anye él. Su mesa estaba cubierta de platos. En Japón, se pone una mesa ante cada invitado; a veces hasta tres mesas en los banquetes más refinados. Entonces Ikyu dobló su kolomo y su rakusu. 

"Tendrá ganas de beber", pensaron sus anfitriones.  Pero él puso su rakusu y su kolomo ante la mesa e hizo sampai, sin tocar los platos.

- ¿Por qué no come usted? - le preguntaron.

Ikyu respondió:

- Este banquete no me ha sido ofrecido a mí. Le ha sido ofrecido a este kesa dorado y a este kolomo violeta,  así que ellos son los que deben comérselo.